
Para mi querido Alex , porque lo prometido es deuda :DMénage à trois
La tarde comenzaba a oscurecer, mientras, las primeras gotas de lluvia saludaban a Luisa, que subía con entusiasmo la empinada colina que daba al edificio de Santiago, el insoportable hijo del Jefe de su madre. Luisa pedaleaba y pedaleaba con ahincó para llegar antes que la lluvia; pero todo su esfuerzo fue en vano pues a menos de media cuadra la lluvia la alcanzo.
Al llegar al edificio, el guardia le abrió la puerta y le ayudo a entrar la bicicleta. Acto seguido llamo al joven Santiago y le informo del paquete, esté, atendió el teléfono de manera descortés, sin embargo al escuchar que un paquete lo esperaba en recepción cambio su tono de voz y dijo que bajaría de inmediato; mientras tanto el guardia de seguridad intentaba convencer a Luisa de esperar a que terminara la lluvia, pues algo malo le podía pasar y lo mínimo seria un resfriado, Luisa le dio la razón y se sentó en las escalinatas del edificio.
El ascensor abrió sus puertas y de el salió un joven que capto toda la atención de Luisa, él, era alto de cuerpo atlético, cabello negro y liso, piel ligeramente bronceada, de perfil perfecto, ojos color café y labios no muy gruesos Luisa lo persiguió con la mirada y respondió por inercia al ,¡Buenas noches!, que le ofreció el joven camino hasta la recepción y tomo un paquete que el guardia le acerco con cuidado, el joven paso de vuelta al ascensor y le regalo un hasta luego acompañado con una sonrisa maravillosa; pero el joven no pudo llegar al ascensor pues el guardia le dijo: Joven Santiago espere que le faltan unas cartas de su padre.
¡Santiago!, ¡Santiago!, ¡Santiago! Ese nombre retumbo en la cabeza de Luisa y fue acompañado con un, es él, las mejillas de Luisa se sonrojaron y se arrepintió de no haberse vestido apropiadamente, en su mente resonaron las palabras de su madre ¡Luisa no te vayas en esas fachas! Luisa se interno en la profundidad de su conciencia le dio reversa a lo que había pensado al ver al chico salir del ascensor (boda y de mas) y borro de su lista de galanes el nombre de Santiago Berni.
En la recepción Santiago pregunto al guardia ¿Quién había traído el paquete? Y el guardia señalo a Luisa que se hallaba cabizbaja sumergida en el drama de sus complejos. Santiago se acerco a ella y con un tono muy vivaz dijo: ¿Como te llamas preciosa?, esa pregunta resonó e hizo eco en la dramática mente de Luisa y la hizo despertar de su letargo para responder con una seriedad que estaba fuera de lugar: Mi nombre es Luisa.
-Luisita.- dijo Santiago levantándola.- Como has crecido, no te reconocí.- dijo después de darle una vuelta a la nueva Luisa.
- Yo tampoco te reconocí Santi.- dijo torpemente pues tiritaba del frio.
-Estas temblando.- dijo Santiago mientras la veía fijamente-. ¿Quieres subir?, así te das un baño y te cambias de ropa.
-No, tranquilo.- dijo Luisa sentándose de nuevo en las escalinatas.- No es, necesario Santi.
- Vamos, no seas tonta.- dijo Santiago al levantarla.-No querrás pescar un resfriado-. Le dijo viéndola fijamente a la cara-. Ven te presto mi camisa.- pero Luisa la rechazo y a Santiago no le quedo mas que abrazarla.
- Esta bien; pero, y, mi bicicleta.- dijo Luisa viendo su vieja y empapada bicicleta.
- Tranquila, Cheo la cuidara por ti.- dijo Santiago que le mostraba cual ascensor debían tomar.- Verdad Cheo.- dijo en tono interrogativo el joven Santiago y a lo lejos se escucho un, si Joven.
Santiago y Luisa subieron al último ascensor del pasillo, él, paso una llave y quince pisos después se abrieron las puertas. El ascensor daba directamente a la sala del pent house de Santiago, al lado de la salida del ascensor, había un par de zapatos y un wonk el cual Santiago sonó para luego decir-. Marcel tenemos visita- se escucharon unos cuantos portazos y unos segundos después apareció un joven rubio de ojos claros en la punta de las escaleras, y, vaya, si Santiago era atractivo, este era un adonis. El joven bajo las escaleras y le dio un beso en cada mejilla, Luisa se sonrojo y el joven sonrió.
Santiago se percato de la atracción de Luisa por Marcel y rápidamente la tomo de la mano y la subió hasta su habitación, le mostro el baño y los trucos de la ducha, le entrego una toalla y se retiro. Luisa se dio un largo baño y al ver que Santiago había olvidado darle la muda de ropa decidió envolverse en la diminuta toalla que le había dejado su anfitrión y decidió bajar a buscarlo. Santiago estaba en la sala, sentado en un sofá de cuero negro hablando por teléfono.
-Santi.- Dijo Luisa, pero este no respondió.- Santi- repitió la chica y este hizo una seña que indicaba que esperara, la chica pensó en devolverse al cuarto, pero Marcel salió al rescate y al píe de la escalera, le dijo:- Que deseas.- La chica se ruborizo y con muchísima pena dijo.- Mi ropa.- mientras se subía un poco la toalla y sin querer mostraba los caminos que las gotas habían hecho en sus muslos perfectamente formados. Marcel dijo-Eres hermosa.- y Luisa respondió con un sutil- Gracias y el tiempo se detuvo, y comenzaron a detallarse y la imaginación se disparo; Marcel pensaba en todo lo que podía hacer con ese cuerpecito adolescente y posiblemente virgen y a Luisa le dieron ganas de probar al casi perfecto Marcel, La toalla comenzó a resbalarse y sus senos se asomaron un poco, pero Marcel la detuvo.
-Luisita.- dijo Santiago con intenciones de romper la tención sexual que había en las escaleras-. ¿Que querías?
-Mi ropa.- dijo Luisa con las mejillas calientes.
- La estoy lavando.- dijo Santiago.- pero, ven, tengo algo que creo que puede servirte.
Los tres subieron las escaleras y entraron a la habitación de Santiago, Luisa y Marcel se sentaron en la cama; pero Santiago le pidió a Marcel que comenzara a preparar la cena y este así lo hizo. En el cuarto quedaron Luisa y Santiago, ella veía la ciudad por el gran ventanal y él buscaba en los cajones de su cómoda; unos cinco minutos después, Santiago saco una bolsa de regalo un poco polvorienta de uno de los cajones, le quito una tarjetita de felicitaciones y se la dio a Luisa, se dio la vuelta, busco una camisa blanca y unos shorts y antes de salir de la habitación dijo en un tonito-. Sarcástico-. Espero que te quede bien.
Luisa abrió la bolsa y encontró un conjunto de lencería de una marca muy conocida, el conjunto era de estampado de leopardo con encaje negro, se veía que Santi se lo había comprado a alguien muy especial; Luisa se vistió con el diminuto conjunto, con la camisa y los shorts que su anfitrión amablemente le ofreció y bajo a cenar.
En la mesa la esperaba una suculenta pasta acompañada por dos atractivos hombres. Al llegar a la mesa Luisa se sentó y tras dar el buen provecho comenzó a comer la deliciosa pasta que Marcel había preparado, casualidad o causalidad, no se sabe, pero el chico había prepararon la pasta a la carbonera, la favorita de Luisa; durante la cena Santiago le comento a Luisa que había hablado con su mamá y le había dicho que pasaría la noche en su casa, Luisa pregunto rápidamente la respuesta de su madre y al recibirla se sorprendió, pues, a su madre no le gustaba que Luisa pasara la noche en otra casa que no fuese la suya , pero imagino que había accedido por dos razones, la primera era la tormenta y la segunda era Santiago. Al terminar de cenar y contra la voluntad de sus acompañantes Luisa fregó los platos y arreglo la cocina.
La lluvia era cada vez mas fuerte y amenazaba con dejarlos sin luz, y, como hombre precavido vale por dos, los chicos apagaron sus computadoras y se dieron la tarea de colocar velas en todo el apartamento, después de su tarea preventiva ambos se cambiaron de ropa y bajaron a la sala para acompañar a su invitada que se imaginaba como seria ser la esposa de alguno de los dos.
En la mesita de la sala se sentaron los tres y con botella en mano comenzaron a conversar, Santiago le explico a Luisa que Marcel había sido su compañero y mejor amigo de cuarto en la universidad y también le explico a Marcel que Luisa era la hija de la secretaria de su papá y que cuando el era pequeño se había enamorado de la mamá de Luisa y después de Luisa que para aquellos tiempos era un bolita con lentes y dos colitas, Marcel no podía creer que Luisa apenas tenia diecisiete años y tampoco podía creer que se había graduado los quince ,risas iban y venían, los minutos pasaban y los bajones de luz anunciaban que pronto se quedarían sin luz, la botella de vino se acabo y Santiago fue por otra , los temas se acababan y un frio aterrador inundaba el apartamento, el aburrimiento estaba a punto de llegar cuando Santiago desinhibido totalmente por los escasos grados alcohólicos del vino tinto propuso jugar la botellita, cosa que le convenía tanto a el como a Marcel, Luisa que si bien era joven pero no estúpida , sabia por donde venia la cosa y no se quejaba, pensaba que de primera o segunda base no pasaría.
El juego comenzó, las preguntas y penitencias eran casi estúpidas la botella casi siempre apuntaba a Luisa y a ella no le incomodaba eso pero quería algo mas, las hormonas de la joven se alborotaron y con ellas los deseos de la carne, tenia frente a ella dos hombres increíblemente apuestos uno que había deseado desde que tenia uso de razón y otro del que se había antojado dos segundos después de haberlo conocido, era su oportunidad de superar a sus amigas de aumentar su ranking de hombres apuestos, tenia mejor dicho debía probar esos dos cuerpos. Luisa paro la botella y dijo sin mucha pena:
-No les parece que esto esta un poco aburrido.
- Te parece.- dijo Marcel en un tonito irónico que concordaba con ella.
- Si, no se, hace falta un poco mas de...
- intensidad.- dijo Santiago con una sonrisita maliciosa.
- si.- dijeron Marcel y Luisa al unisonó.
- ¿que proponen?- pregunto Santiago
- aumentemos la intensidad de las penitencias.- dijo Marcel con la mirada perdida.
- Estas de acuerdo Luisa.- pregunto Santiago a la menor del grupo.
- Si.- dijo Luisa con emoción
- Esta bien.- dijo Santiago con una sonrisa picara.- pero debes prometer que lo que aquí sucede aquí se queda.
– Lo prometo.- dijo Luisa con una calentura sobrenatural...- ahora comencemos con las preguntas. Dijo girando la botella con un poco de entusiasmo.
La botella comenzó a girar y la excitación de los tres aumentaba gradualmente, la botella paro, Marcel mandaba a Luisa, se escucho la pregunta.- verdad o reto.- la chica eligió reto y Marcel dijo-. Quítate los shorts y da una vuelta lentamente, la chica lo hizo, se levanto del piso y lentamente se quito los shorts dejando a la tenue luz sus piernas perfectamente moldeadas y con picardía se dio una vueltita. La botella comenzó a girar otra vez y esta vez era Santiago el que mandaba a Marcel.-, verdad o reto.- pregunto y Marcel dijo verdad, Santiago dijo en tono interrogativo.- ¿En cuantos tríos has estado? Y Marcel respondió.- en seis, si hago uno mas llego a mi número de la suerte.- dijo seguido de una risita, La botella volvió a girar y a Santiago le tocaba mandar a Luisa-. Verdad o reto.- dijo el chico a lo que ella contesto.-reto-. Y Santiago dijo en tono interrogativo.- Segura.- a lo que ella contesto.- si.- con un tonito de superioridad-. Siéntate en las piernas de Marcel.- Santiago, Luisa hizo un gesto grosero y se sentó en las piernas de Marcel, pero, de una manera poco convencional la chica se sentó a horcajadas en las piernas del buenmozo rubio y apretó las piernas del chico con sus piernas, Santiago se quedo boquiabierta y pensó que eso seria fácil, La botella comenzó a girar y los chicos hicieron los mil y un trucos para que la botella siempre apuntara a la ardiente señorita.
Las preguntas comenzaron a asomarse, ¿A que edad perdiste la virginidad Luisa? A los dieciséis, ¿Cuantas veces has tenido sexo Niña? Unas seis veces, ¿Cómo te gusta? duro, ¿Cuantos orgasmos has tenido en una noche? tres, ¿Tienes novio? no, ¿con cuantos has estado? con dos hombres, ¿quieres tener relaciones esta noche? Ya veremos, ¿Cuál de los dos te gusta más Luisa? Me niego a responder, Luisa siéntate en las piernas de Santiago y dale un beso en la boca, ¡Luisa! Deja, que Marcel te toque los senos, quítate la camisa Luisa, ¿Te excitan las mujeres? Algunas veces ¿y los hombres? Me calienta ver a dos hombres besándose, ¿quieres que nos besemos? Si, Cual es tu fantasía sexual Luisita? Un trió con dos hombres, ¿quieres mas vino? Si, Luisa regálame un beso smuak!.
Los chicos estaban boquiabiertos con las respuestas de Luisa y mas con la fantasía de la chica, prácticamente les estaba pidiendo que se la..., Luisa se levanto para ir al baño y en ese momento se fue la luz y eso disparo la malicia de los chicos. Luisa bajo las escaleras que estaban alumbradas con la tenue luz de las velas que meticulosamente habían colocados sus prevenidos anfitriones, la chica estaba caliente, tan caliente que neutralizaba el frio que había inundado la sala , estaba preparada mentalmente para entregarse al acto, estaba casi segura que conseguiría su objetivo, sus mejillas calientes asomaban el deseo carnal; la sala estaba casi a oscuras la mitad de las velas se había apagado misteriosamente, Santiago esperaba al pie de las escaleras a su presa.
Luisa bajo el último escalón de las escaleras y unas manos fuertes la tomaron por la cintura, unos labios carnosos se unieron a los suyos y ella se dejo llevar, él la pego de la pared y recostó todo su cuerpo en el de ella, sus piernas se enlazaron en las caderas de Santi que se movían delicadamente como si le pidiese permiso, Santi se dio la vuelta y Marcel se incorporo recostando todo su cuerpo sobre el de ella al igual que lo había hecho Santi.
Cuatro manos sobre el adolescente cuerpo de Luisa, dos bocas y dos... tres corazones latiendo aceleradamente, tres cuerpos latiendo a rabiar pidiendo a gritos el acto carnal... to be continued




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